Arte en la violencia? Pues si, ése es un fenómeno que se puede dar, y es deseable, porque de lo contrario, lo que se entrena no pasa de un vulgar ejercicio para gorilas. Con el perdón de los gorilas, que son unas criaturas bastante más nobles y pacíficas, que mucho ser humano que anda suelto por las calles.
Fíjense un fenómeno interesante, también.
En los regímenes dictatoriales, es normal la persecución de artistas, y la transformación del mismo arte en algo padronizado, chato y burocrático al servicio de la maquinaria estatal.
El arte en las dictaduras es aburrido...siempre mostrando masas moviéndose al mismo tiempo de un lado para otro, negando la chispa del espíritu individual. El artista se vuelve a fuerza de decreto y amenazas, un conformista del partido, no alguien que inspira a su público a menudo desafiándolo a alcanzar nuevas alturas de pensamiento y moral.
El arte en las dictaduras es aburrido...siempre mostrando masas moviéndose al mismo tiempo de un lado para otro, negando la chispa del espíritu individual. El artista se vuelve a fuerza de decreto y amenazas, un conformista del partido, no alguien que inspira a su público a menudo desafiándolo a alcanzar nuevas alturas de pensamiento y moral.
Porqué ese miedo a los artistas, si se supone que no pasa de una banda de personajes medio inútiles, vagos, drogadictos y debiloides e incapaces de organizar un movimiento armado que pueda derrocar al régimen?
Porque en si, el arte puede ser terriblemente subversivo, y mover a la gente de un modo que ni diez mil cañones pueden hacerlo. Sencillo.
En la última invasión a Irak, en la sede de la Onu, cuando se daban conferencias de prensa, cosa curiosa, se tapó con una tela el cuadro "Guernica" de Picasso, que salía como fondo de imagen en las cadenas de televisión.
Ese gesto de censura vale más que mil palabras, en el arte puede existir algo muy peligroso, que debe ser censurado, para ciertas personas e intereses.
Siempre me fascinó una crítica que se hace al Budo de la Bujinkan, como siendo demasiado "blando", un arte hecho para nerds buscando jugar a los ninjas, carente de eficiencia real.
Es gracioso notar que entre muchos de esos "nerds", se encuentran agentes del FBI, CIA, MI5, Mossad, que gustan de compartir el Budo del Soke. Incluso personas de Irán entrenan en la Bujinkan.
Vaya forma de arte, que es capaz de agrupar a personas tan aparentemente diferentes entre si, como agentes de organismos de seguridad de diversos estados, personas que son profesionales de las MMA (artes marciales mixtas), gente "común", etc etc.
Siempre me sorprendió la capacidad del Soke para abrazar y ser capaz de enseñar a personas con intereses tan diferentes. Son personas que se reúnen en un mismo lugar para compartir y crecer juntos, no para matarse entre si.
Vaya forma de subversión, que abraza a todo el mundo!
No es correcto acercarse a un arte marcial para sacarse las frustraciones y descargar un deseo de venganza en otra persona.
Hace años un estudiante de la Bujinkan, bastante inconstante e irregular en su entrenamiento, normalmente volvía al dojo cuando tenía un problema en la calle, y le movían el esqueleto.
Me decía que entrenando se sentía más seguro, y por eso lo hacía.
Esa persona nunca entendió nada, tiempo después que inflaba su Ego en el dojo, desaparecía, y sólo volvía a a aparecer cuando alguien le desafiaba sus creencias en el mundo real.
En el momento particularmente violento de hoy día, es normal que las personas busquen refugio en las artes marciales intentando encontrar una certeza, un poco de seguridad en medio del caos que se desarrolla a su alrededor.
Lo más lamentable, es que en verdad ninguna puede darle certeza de nada, sino, le estaría vendiendo papelitos de colores, espejitos.
Un chico una vez me vino al dojo lleno de entusiasmo, había visto un (mal) programa sobre "cual es el arte más eficiente de todas", y había "ganado" el Ninjutsu.
El me preguntaba, pegando saltitos nerviosos y frotándose las manos, "el ninjutsu es el mejor arte marcial, no? No? NO????"
Yo le respondí simplemente, no.
Eso lo descolocó, me preguntó varias veces lo mismo, no sé...esperando a ver si yo cambiaba de opinión y le daba un poco de seguridad, pero si le dijese que si, le estaría vendiendo una mentira para ganarme un alumno, cosa que no me interesa.
Ese niño no duró más de dos clases en el dojo.
No existe el "arte suprema", porque las cosas que son diseñadas por humanos, que son falibles, también lo son, y en último caso, no es tan importante cual arte es mejor o peor, sino...que persona es más eficiente, sobrevive y logra su propósito en la vida. Eso es arte.
Hacer arte con la violencia, demuestra un espíritu muy particular, no cualquiera puede hacerlo, se requiere de una fuerza personal y fortaleza de carácter, que le permite tomar conciencia y distancia adecuada de la adversidad lo suficiente como para crear, sin entrar en pánico y odio repentino, que lo lleve a autodestruirse, regalar su vida a un oponente, o a lastimar gratuitamente a otras personas.
El entrenamiento en la Bujinkan facilita a la persona ese fortalecimiento, si está dispuesta a recorrer el camino.
Se enseña a mirar a la vida con gracia, incluso en medio del dolor...si todas las personas consiguiesen hacer esto, ciertamente el mundo sería un lugar mucho más amable y sincero.
Cuando la violencia es transformada en arte, se está exorcisando un demonio muy importante, el de la impotencia, que es el que genera la mayor parte de la agresividad que los seres humanos descargan en si mismo y en otros.
En este microcosmos que es la Bujinkan, he visto como mi maestro Nestor Iscovi, es capaz de tolerar y convivir con gente realmente diferente, cada uno con intereses muy particulares, al igual que enseña el Soke.
Un buen alumno, lleva lo mejor de su maestro a otros, compartiéndolo en una cadena.
Hace años, abrumado por el peso de la necesidad e defenderme, me resultaba raro ver a Nestor Iscovi moverse con tanta suavidad y gracia entre sus alumnos, y mostrando técnicas y sentimientos sin realizar aparentemente ningún esfuerzo, y encima riéndose!
Yo pensaba "mmmhhh...claro, vos sos un ogro gigante, y con ese tamaño cualquiera se ríe de todo, JÁ", pues yo soy un tipo relativamente pequeño y flaco.
El tiempo pasó, y lo cierto es que sigo adelante, a pesar de mi tamaño...y el proverbial pesimismo y "achique" uruguayo. Ése sí que es un enemigo peligroso!!
Con la experiencia descubrí que cada momento que pude salir adelante, fué un momento de arte...mismo en la violencia.
La vida se puede vivir como una experiencia que embrutece, o una que hace crecer, y de éso depende el arte que uno exprese. Pues con arte se seduce, y con golpes se destruye.
Por eso, trabajamos para transformar a la violencia, en arte.
Rock´n roll, baby...yeah!
